Desde la primera mañana, cuando disfrutamos del desayuno mientras contemplamos el mar resplandeciente, este lugar parecía pura perfección. Cada rincón de la casa refleja un verdadero amor por el detalle: nada se pasó por alto. La cocina estaba provista no sólo de lo esencial, sino también de esos extras que nunca se guardan en una maleta: aceite de cocina, especias, utensilios e incluso una sartén resistente para comidas caseras. Los muebles eran elegantes y de alta calidad, mucho más allá del típico estándar de “alquiler vacacional”.
La ubicación es simplemente ideal: a un corto paseo de una hermosa playa, con varios restaurantes maravillosos cerca. Para excursiones de un día, la isla Achill y sus impresionantes alrededores ofrecen más que suficiente para explorar.
Nuestra hija de 4 años también se sintió como en casa al instante. El jardín completamente cerrado le dio la libertad de jugar de forma segura y feliz, lo que hizo que nuestra estancia fuera aún más relajante.
En definitiva: una estancia impecable, en una casa que combina comodidad, elegancia y encanto. No podríamos haber pedido más: un sincero 10/10.
Nada, todo estuvo bien.